
"Y fue como cerrar un libro pesado, de tapas duras, muy querido; con un final muy triste."
Lo que tiene de bueno esto de cerrar un libro, por mas triste que haya sido la historia, es que uno vuelve a abrir otro, con otra historia, feliz, o triste, eso verdaderamente no importa, lo importante es el contenido, esos momentos de felicidad que nos brindan los personajes, o la abrumadora tristeza que vivimos junto a ellos.
Si, ya sé, la angustia se compra por metro, mes a mes, en el transcurso de nuestros días, al igual que la tristeza esa que nos baña en cada tarde de lluvia, o la felicidad que viene en la parte de adentro de las tapítas de gaseosa, pero dejar de comprarlos, seria como dejar hojas en blanco en el inmenso tomo en donde se escribe la historia de nuestras vidas. ese libro pesado y de tapas duras que escribimos a diario y en el cual agregamos todos los personajes que cruzan delante de nuestros ojos, se sientan en nuestra vereda, y muchas veces nos invitan a soñar a lo largo de sus horizontes.
Todos buscamos una moraleja, seguramente la encontraremos en el final de la vida, en ese ultimo instante donde cerraremos el libro pesado, de tapas duras, en el cual relatamos todos los recuerdos que acunó nuestra vida.
Eso es la vida, una pagina en blanco donde escribir, las risas y los llantos, las fotos y las películas, que alguna vez representamos, en el iluminado escenario del cual somos protagonistas, para mostrar nuestras angustias y nuestras felicidades, a todo el que se interese por abrir ese libro pesado, de tapas duras, muy querido; con un final desconocido...
Para la cuenta cuentos...