sábado, 27 de diciembre de 2008

24-12-08

Me desvestí con rapidez, tenía poco tiempo, el traje estaba colgado prolijamente prenda por prenda en una percha de alambre modificada para poder apoyarla en el barral de la cortina de la habitación.
Rápidamente, con la presión del calor de la noche en el cuerpo, comencé a vestirme, con las manos nerviosas y la torpeza que te da la ansiedad.
Así fui colocándome cada prenda hasta que el espejo me devolvió mi imagen,vestido y preparado para la ocasión, una ocasión muy importante, la primera vez para mí y también para ella.
Salí torpemente cargando la bolsa en mi mano derecha y camine a paso vivo hasta la puerta que tenia que golpear, sabia que del otro lado ella me esperaba, con la inocencia de no esperar lo que se desconoce, con la ternura de sus sueños de juguete, con el amor que me brindaba a diario y hoy se lo regalaría a un desconocido, Un desconocido, conocido en fotos y en negocios, en revistas y en televisión, un extraño famoso, que finalmente quedaría en el anonimato.
Si, yo sabía que después de verla él quedaría en el anonimato nuevamente y yo volvería a ocupar mi lugar.
Desde este lado de la puerta podía oír su voz, como un manantial, y las manos no dejaban de transpirarme, entonces respire hondo aclare la voz y sin pensarlo dos veces golpee la puerta, escuche que todos le decían que abriera, ella me esperaba, con ansias, con miedo, con amor, no a mi, a él, hasta que lentamente se abrió la puerta...

Y despues paso esto...

lunes, 18 de agosto de 2008

Catalina, el dia del niño, Barney y el tobillo...



Domingo 11 de la mañana.

Catalina reclamaba salir al escuchar la música que venía de la plaza, se escuchaba la música de Barney distorsionada y a todo volumen, entonces me salio el abuelo héroe de adentro y me la cargue en brazos y enfilamos cantando y sonriendo rumbo al festival del niño en la plaza a media cuadra de mi casa.
Cuando llegamos, justo estaban inaugurando los jueguitos nuevos ( viejos en realidad, los repintaron y recauchutaron un poco), y me ví entre medio del gentío con Cata en brazos manoteando el aire para intentar conseguirle un puto globo, viendo como una vieja hiperquinética se cargaba los dos últimos, dejandome a mi haciendo señas y a la nena haciendo pucheros.
No importa Cata, le dije, vamos a dar una vuelta a la calesita, borrando el puchero, despejo la sonrisa y encaramos para la calesita abarrotada de pibes que gritaban y manoteaban los lugares en donde Catalina se quería sentar, cada vez que encontrábamos alguno la pendeja se quería cambiar al otro de adelante que se desocupaba. Así me mareó durante dos vueltas y una sortija hasta que en una maniobra digna de un olimpista encare para la puerta y salimos huyendo hacia el centro de la plaza.
Ya con la intención de volver y con la promesa de comprarle unos caramelos (previo cruzarme con un pelotudo disfrazado de Barney que estaba dele hacer morisquetas que no tenían nada que ver con la música), encaramos para el kiosquito que esta en frente de la plaza justo a la vuelta de casa.
En el momento de bajar el cordón de la plaza, no se si una piedra o una malformación del asfalto se interpuso en mi camino y terminamos en el piso, yo tratando que Cata no se golpee caí desparramado como estornudo de borracho recibiendo todo el golpe, haciendome mierda el tobillo, dejando un pedazo de rodilla en el asfalto, y con todas las ganas de descargarme con el pelotudo disfrazado de Barney.
Resultado final, Catalina con un chichón en el marote y el abuelo con esguince de tobillo, la pata para arriba y reposo absoluto.
Acá va el testimonio del festejo del día del niño y la puta que lo parió...

miércoles, 26 de marzo de 2008


"Y fue como cerrar un libro pesado, de tapas duras, muy querido; con un final muy triste."

Lo que tiene de bueno esto de cerrar un libro, por mas triste que haya sido la historia, es que uno vuelve a abrir otro, con otra historia, feliz, o triste, eso verdaderamente no importa, lo importante es el contenido, esos momentos de felicidad que nos brindan los personajes, o la abrumadora tristeza que vivimos junto a ellos.
Si, ya sé, la angustia se compra por metro, mes a mes, en el transcurso de nuestros días, al igual que la tristeza esa que nos baña en cada tarde de lluvia, o la felicidad que viene en la parte de adentro de las tapítas de gaseosa, pero dejar de comprarlos, seria como dejar hojas en blanco en el inmenso tomo en donde se escribe la historia de nuestras vidas. ese libro pesado y de tapas duras que escribimos a diario y en el cual agregamos todos los personajes que cruzan delante de nuestros ojos, se sientan en nuestra vereda, y muchas veces nos invitan a soñar a lo largo de sus horizontes.
Todos buscamos una moraleja, seguramente la encontraremos en el final de la vida, en ese ultimo instante donde cerraremos el libro pesado, de tapas duras, en el cual relatamos todos los recuerdos que acunó nuestra vida.
Eso es la vida, una pagina en blanco donde escribir, las risas y los llantos, las fotos y las películas, que alguna vez representamos, en el iluminado escenario del cual somos protagonistas, para mostrar nuestras angustias y nuestras felicidades, a todo el que se interese por abrir ese libro pesado, de tapas duras, muy querido; con un final desconocido...



Para la cuenta cuentos...

jueves, 14 de febrero de 2008

Las musas


Si, Las musas no son, y como tienen vida propia van y vienen por nuestros pensamientos como si mandaran, como si tuvieran el poder de decidir, cuando, donde y porque mostrarse ante nosotros, para poder desgranar una frase inteligente, un pensamiento filosófico, o cualquier cosa que nos lleve a la posteridad.
Bueno las mías hace bastante que no vienen, ni siquiera hasta la puerta, no quieren conversar conmigo ni por asomo, a pesar de que las alimento con lectura, observando a mi alrededor las cosas que hace la gente, etc., pero igual, las tipas se emperraron en no venir a visitarme, y por ende hacerme sentir solo.

Si se van pueden volver, el día menos pensado, para darle su consuelo, al poeta mal hablado.

No se, hace mucho que no pienso y sin embargo no aparecen, alguien sabe cuando es el día menos pensado?, no me salgan con los chistes fáciles, machistas o feministas, yo de verdad quiero saber.
Por eso quiero que vuelvan mis musas, para tener consuelo, para sentirme un poeta, bien o mal hablado, para poder tener mi martes de carnaval, en brasil o en cualquier lugar del mundo…

P/D: Si las ven, no se olviden de avisar...

MrB