
Una nota se escapa del instrumento y va a parar deliciosamente a tus labios, que se crispan por un instante, se tensan por otro, se funden lentamente hasta perderse en el humo de mi cigarro.
Otra nota se cae del instrumento, y recorre hectáreas de tu piel, y se estrella violentamente contra el paredón de tu pecho, cayendo como cascada con tus gotas de sudor.
Otra nota se escapa, y otra, y otra...
Cada una de ellas termina en tu cuerpo, como una explosión que indiscriminadamente se expande en el aire y lo perfuma.
Cada una de ellas se junta en el aire y baila, y en un vuelo hirsuto, se separan, se juntan, a destiempo, a tiempo, marcando el compás.
Cada una de ellas explota en la nada y derrama sobre ti como una exhalación, una brisa suave dejando en el ambiente el perfume dulzón que forman tu música...
MrB